Durag y bonnet: mucho más que un accesorio para dormir
¿Sabías que el bonnet y el durag no nacieron simplemente como accesorios de moda? Detrás hay cuidado del cabello, cultura, identidad y una historia bastante más profunda de lo que parece.

El durag: proteger el pelo y conseguir waves
Empezamos por el durag. Su origen exacto es difícil de señalar. Hay quien lo remonta al siglo XIX, a los pañuelos que se usaban para proteger el pelo de la suciedad y del sol. Otras versiones lo vinculan a soldados etíopes de esa época. La versión moderna tiene una fecha más clara: se atribuye a Dowdy, fundador de la marca So Many Waves, la fabricación en serie del primer durag moderno "de atar" en 1979.

Su función principal es proteger el pelo y mantener el peinado. Pero también sirve para conseguir y conservar las famosas waves. El proceso consiste en lavar y cepillar el pelo, aplicar el producto hidratante y ponerse el durag justo después. La tela comprime el pelo contra la cabeza y ayuda a fijar el patrón. Te lo pones, duermes con él, te levantas y a cepillar. Otra vez. Y otra. Y otra.
La técnica tiene su propia historia. La cultura de las waves se disparó en las barberías negras en las décadas de 1960 y 1970, y sin compresión no había 360 waves. Antes, el conk, un peinado alisado con productos químicos, también obligaba a muchos hombres a llevar un durag en casa para que no se estropeara.
De herramienta de cuidado a símbolo cultural
Con el tiempo, el durag fue mucho más que una herramienta. En los años 60 y 70, con el movimiento Black Power, pasó a expresar orgullo y solidaridad dentro de la comunidad. Y el hip-hop de los años 90 lo llevó al primer plano como pieza de estilo.

Hip-hop, R&B, streetwear y, poco a poco, mainstream. Hoy el durag llega hasta la alta moda. Rick Owens presentó uno de terciopelo negro en su colección primavera-verano de 2014 que costaba unos 500 dólares, y en 2020 se abrió en Melrose una tienda de durags de lujo.
El bonnet: dejar que el pelo trabaje mientras duermes

Y luego está el bonnet, con una función muy parecida: proteger el pelo mientras duermes. Es especialmente útil para cabellos rizados, afro y peinados que necesitan mantener su forma.
¿Por qué funciona? Reduce la fricción entre el pelo y la almohada, lo que se traduce en menos rotura, menos puntas abiertas y un pelo mucho más fácil de manejar por la mañana. El satén y la seda, además, ayudan a retener la humedad y a evitar el encrespamiento mejor que el algodón. Básicamente, te lo pones antes de dormir y tu pelo hace el resto.
Una historia que no siempre fue bonita

La historia de los cubrecabezas en la comunidad negra también tiene una parte dura. En 1786, el gobernador español de Luisiana, Esteban Rodríguez Miró, aprobó la llamada Ley del Tignon. Obligaba a las mujeres negras, esclavas o libres, a cubrirse el pelo en público con un pañuelo.
La respuesta fue creativa. Ellas cumplieron la ley, pero decoraron los tignons
con colores vivos, joyas y plumas. Lo que nació como una imposición se convirtió en un gesto de identidad y dignidad.
Con el tiempo, el bonnet pasó a ser una herramienta de cuidado. Madam C. J. Walker construyó su fortuna a principios del siglo XX con productos de cuidado del cabello pensados para mujeres negras. Desde entonces, el bonnet se consolidó como una forma de proteger y mantener la textura del pelo.
Del uso en casa a la moda (y la polémica)
Hoy el bonnet se ve en TikTok y en tiendas de todo tipo. Esa popularidad ha traído debate. Una marca fue criticada por presentar como invento propio una funda de seda para el pelo y venderla por 61 libras, sin reconocer el origen del bonnet. Se señaló el doble rasero de que algo por lo que se criticó a las mujeres negras se vuelva tendencia al reempaquetarlo.
¿Puede usarlo cualquiera? Sí. Es especialmente beneficioso para pelo ondulado, rizado o muy rizado, pero cualquier persona puede aprovecharlo. Lo importante es conocer su historia y respetar de dónde viene.
Más que un accesorio aesthetic
Así que no: el durag y el bonnet no son simplemente un accesorio aesthetic para dormir. Detrás hay cuidado del cabello, cultura, identidad y una historia que va mucho más allá de TikTok.
Y ahora que lo sabes... ¿tú eres más de durag o de bonnet?







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